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El rumor se ha confirmado. Hacía semanas que entre los vecinos se propagaba la sospecha de que Enrique IV de Castilla había otorgado a Madrid el título de Noble y Leal Villa, como una de esas falsedades que circulan sin otro fundamento que entretener a las almas desocupadas. Sin embargo, es verdad que el monarca ha pasado unos días en el Alcázar, como acostumbra, y esta misma mañana el Corregidor del rey ha confirmado la noticia en esta misma plaza del Salvador, mostrando a quien quisiera acercarse el documento oficial.

Ahora somos nobles y leales -dice un vecino con cierta chufla.

¿Y qué éramos antes? -pregunta otro.

Simples villanos -responde un tercero, sumándose a la chanza.

Las bromas se confunden con una especie de respeto reverencial que se le debe en esta población al rey de Castilla, muy aficionado a pasar largas temporadas en su palacio dentro de la itinerancia a la que somete a la Corte. De él partió la iniciativa de ensanchar esta plaza del Salvador y de empedrar las partes que aún eran de tierra, así como la de encalar las fachadas de sus edificios más viejos. También concedió la celebración en esta plaza de un mercado cada jueves, aprovechando que en este mismo lugar ya estaban la alhóndiga de trigo y la casa de la carnicería.

Noble y Leal Villa, proclama el título. El documento, lacrado y rubricado por su majestad, se guarda en las dependencias de la iglesia de San Salvador, que tiene ya mucho de sede del Concejo. En esta iglesia se celebran las reuniones de las autoridades de Madrid desde hace más de cien años, a campana repicada, en la galería porticada con buen tiempo y en el interior del templo los días más fríos y húmedos. Por eso esta plaza es el centro de la vida en la Villa y algunos también la llaman así, plaza de la Villa, queriendo conceder más ceremonia al lugar y a la propia urbe. Que la casa del señor Corregidor y la cárcel de la villa se encuentren en la misma plaza favorece aún más la utilización del nuevo nombre.

-Que la llamen como quieran -dice uno de los muchos devotos del santo-, pero para mí siempre será la plaza del Salvador.

Texto e ilustración extraídos del libro ‘La Máquina del Tiempo, un viaje ilustrado por la historia de Madrid‘. Ya disponible en nuestra tienda online.