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Este curioso hospital del s. XVII es el más antiguo de Madrid y, lo más alucinante, es que no ha dejado nunca de funcionar como hospital. Incluso en nuestros días tiene mucha fama. Se realizó con la misión de atender a los hermanos laicos más pobres de la orden tercera franciscana. Eso significan las siglas VOT (Venerable Orden Tercera). Una vez terminadas las obras para la Capilla del Cristo de esta VOT franciscana, que se sitúa adosada a la Basílica de San Francisco, los mismos arquitectos se trabajaron en el hospital. Así que las comenzaron Marcos López y Felipe Sánchez, pero intervendrían también otros, como Luís Román e hijos. La fundadora del mismo fue Lorenza de Cárdenas (hija de los Condes de Puebla Maestre) y su segundo marido. Entre 1679 y 1686 duraron las obras del hospital, que quedó inaugurado ese mismo año. Organizado por medio de dos pisos de galerías en torno a un patio central con jardín. Como materiales se emplearon granito, ladrillo, madera y cubiertas de teja. Destaca el hall con la antigua cartelería de madera, la escalera monumental diseñada y decorada por Teodoro Ardemáns en su juventud, con sólo 19 años. Parece un museo, ya que podemos contemplar obras de Van Dyck o Carreño de Miranda, así como un expresivo San Francisco de Agustín Querol.

Los últimos Austrias favorecieron mucho a la institución, especialmente Juan José de Austria y Carlos II. Pero con los Borbones no se les prestó tanta atención. Aún así, de las paredes de sus galerías penden importantes obras de los siglos XVII y, sobre todo, XVIII y XIX. Especialmente se sigue la temática franciscana o mariana. Nos sorprende recorrer las galerías superiores con habitaciones entre cuadros. En la parte baja están todas las salas, quirófanos, rayos, laboratorios y consultas.

A destacar también su antigua botica, hoy sala de juntas, y la capilla. La capilla del hospital es lo primero que llama la atención desde el exterior, por su fachada barroca, sobria, pero con líneas cóncavas en movimiento. Se terminó en 1699. Es de una sola nave, abovedada y con una cúpula central. De líneas barrocas la arquitectura, pero con decoración posterior en el interior. El retablo lo realizó en el s. XVIII Patricio Rodriguez, discípulo y familiar del gran Ventura Rodriguez. Es de estuco imitando mármol y de estilo más neoclásico, destacando la Inmaculada central del XIX. En las naves laterales contemplamos una bonita Inmaculada de Pereda (s XVII) y un lienzo muy original sobre la muerte de San José (Pedro Ruíz González, de 1700).

Extracto del libro ‘MADRID CON ENCANTO’