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Fue construida entre 1657 y 1669 para albergar el cuerpo incorrupto de San Isidro, que estuvo aquí por espacio de cien años, desde 1669 hasta 1769, fecha em que la Capilla quedó agregada a la parroquia con la condición de que siempre permaneciese con la advocación de San Isidro, según señala Álvarez de Baena. Representa la más grandiosa arquitectura del barroco madrileño. Declarada Patronato Real por Carlos II en 1679, la dotó con 12 capellanías para asegurar la solemnidad del culto al patrón de Madrid, solemnidad que se correspondía con la suntuosidad del edificio construido con planos de José de Villarreal.

Se plante como un gran prisma de ladrillo que ofrece la particularidad de ser cuadrado en el exterior y octogonal en su interior, sobre el que se apoya una gran cúpula octogonal en su interior, con tambor y linterna, a los que se dota de grandes ventanales para conseguir una gran luminosidad. La unión con la cúpula del altar de la primitiva iglesia de San Andrés se realiza por medio de una antecámara con bóveda de crucería iluminada por lunetos. La escenografía estaba perfectamente calculada para centrar la atención en el baldaquino, situado bajo la gran cúpula.
El interior estaba profusamente decorado con elaboradísimos estucos de gran colorido. En la capilla se colocan doce columnas de mármol negro, sobre pedestal de la misma piedra, coronadas por capiteles de orden corintio. El baldaquino fue proyectado por Juan de Lobera en 1660 para contener el arca con el cuerpo de San Isidro, donde estuvo desde 1669 hasta 1769 y que, Carlos III sustituyó por una escultura del Santo, obra de Isidro Carnicero. El baldaquino se coronaba con ocho figuras representando las virtudes.


Destruida la capilla de San Isidro en 1936, estuvo tapiada desde 1936 a 1991, usándose como parroquia la antecapilla y la parte del presbiterio de la antigua iglesia de san Andrés, donde estaba el altar. La Comunidad de Madrid restauró la Capilla de San Isidro, recuperando su antiguo esplendor, usando materiales similares a los originales. El sentido de la iglesia cambió en 1991 usando como presbiterio el lugar que ocupó el baldaquino, que no se reconstruyó. Sobre el crucifijo moderno se ubica una cartela entre ángeles que recuerda lo que fue la Real Capilla de San Isidro.

Extracto del libro ‘San Isidro un trabajador universal’