En esta ocasión os queremos mencionar un tipo de vivienda que se convirtió en la casa popular por excelencia, imponiéndose en los distritos de la Inclusa, La Latina y Universidad. La corrala o casa de corredor de casco viejo, cuyo origen se remonta al siglo XVI, incluso al XVI, pero que se impuso como una nueva tipología de vivienda contemporánea a las del ensanche.

Corrala Madrid antiguo

Estaban compuestas de dos partes bien diferenciadas: la zona de fachada, de doble crujía y lugar de ubicación de las mejores viviendas, y la parte posterior o de corredor, que a su vez podía dividirse en tres tipos, en función de la disposición del corredor: longitudinal, en L o en U.

Solían mantener una cimentación en zanja corrida rellena a veces de mampostería, piedra en rama enripiada colocada por tongadas o cascotes procedentes de derribos. Los muros de fachada eran de ladrillo excepto las medianerías, resueltas con un telar que arrancaba a través de pies derechos sobre basas de granito de 60 cm de altura, mediante el sistema de “botón y botonera”.

Constaban de 4 ó 5 plantas y sus entramados horizontales se resolvían por lo general con piezas de madera, dejando entre ellas una separación igual a su ancho, sistema que se ha venido a denominar “de hueco por macizo”. Las cubiertas, la más frecuente era la de par e hilera aunque no faltó el empleo de la cercha española o cuchillo español. Las casas de corredor son muy numerosas en Madrid capital, puesto que hay más de 500, si nos atenemos al estudio realizado por la UPM entre los años 2003 y 2004. Una de las corralas más antiguas de Europa es la conocida antiguamente con el nombre de Corral de Zapateros (Alcalá de Henares), remontándose su origen a 1601, cuando por necesidades de representación el Ayuntamiento encargó al carpintero Francisco Sánchez que adaptase el patio de vecinos como corral de comedias, en la que por entonces era la Plaza del Mercado.

Durante los siglos posteriores, las corralas se levantaron como respuesta al fuerte crecimiento poblacional de Madrid, lo que favoreció el crecimiento vertical, sobre todo en las zonas comprendidas entre el Palacio Real, la glorieta de Ruiz Jiménez, Quevedo, Pintor Sorolla, Alonso Martínez, Colón, Plaza de Cibeles, Glorieta del Emperador Carlos V y Pirámides. Barrios que se convirtieron en el hábitat de la población rural trasladada a la capital a raíz de la Revolución Industrial.

Texto incluido en nuestro libro ‘Madrid, desarrollo de una capital

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